| El campo sí aguanta más: una optimista iniciativa agropecuaria
Mucho revuelo, desvelos y preocupaciones ha causado la entrada en vigor del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio para América del Norte. Por un lado, el gobierno está más que dispuesto a que el campo mexicano sea devastado por la importación de productos abaratados artificialmente a base de subsidios billonarios, y por otro, los campesinos y productores agrícolas nacionales están dispuestos, paradójicamente, a morir en su intento por sobrevivir. En este clima de confrontación y confusión, un tercer grupo, discreto pero muy activo, está empeñado en lograr que la agricultura mexicana pueda enfrentar con éxito los retos del libre comercio, que sea productiva y competitiva, y que, de paso, pueda darle un buen susto a los vecinos del norte. Asesorados por la compañía CLONAID, la misma que asegura haber clonado al primer ser humano con tecnología extraterrestre, la Asociación de Productores Optimistas de la República Mexicana ha lanzado la iniciativa llamada El campo sí aguanta más; ésta consiste en desarrollar una serie de productos post transgénicos ( así es como los llaman) que sean muy atractivos para los consumidores extranjeros, que crezcan muy rápido para poder tener cuatro o cinco cosechas al año, que crezcan en cualquier superficie incluyendo el asfalto para que todos, en todos lados, podamos contribuir con la causa, que sean ultra resistentes para no depender de los cada vez más inestables factores climáticos y que sean baratísimos. Los genetistas y científicos a cargo del proyecto, la Doctora Juliette Concombre y el Doctor Michael Pommme de Terre, franceses avecindados por el momento en Angangueo, Michoacán, lugar en donde están los laboratorios de CLONAID-México, han logrado ya el diseño de algunas variedades de plantas y animales que pronto estará exportando nuestro país al mundo entero. Veamos algunos ejemplos. Peyo-Nopal El nopal, o cactus, tan consumido y apreciado por nosotros, tan fácil de producir y tan barato, no se puede exportar por que no es atractivo para nuestros vecinos del norte. Sin embargo ellos, que tienen un gusto muy cultivado y refinado por nuestros estupefacientes y plantas alucinógenas, consumirán masivamente el nuevo Peyo-Nopal. Este híbrido conserva las propiedades nutricionales y curativas de los nopales tradicionales, pero añade a la experiencia gastronómica las propiedades del cacto sagrado de los huicholes. Pollos de óctuple pechuga ( crispy y extra crispy) Los americanos, amantes irredentos del pollo Kentucky y demás variedades de pollo frito, amarán este producto post transgénico made in México. Al animal, de novedosa forma y al que difícilmente podremos seguir llamando pollo, se le ha añadido pechuga y se le han eliminado apéndices tales como las piernas o las alas que serán producidas por separado. Alimentado a base de un nutritivo coctel de hormonas, esteroides, clenbuterol y talidomidas, al nuevo pollo pechugón le crece, en vez de plumas, una deliciosa cubierta de harina de trigo refinada, que se fríe en los focos de alta potencia que nunca se apagan en los gallineros, con la grasa vegetal que es rociada en los animales cada seis horas. Todos estos adelantos permitirán que el proceso de producción sea más rápido y barato, sin sacrificar el sabor. Yomi. Cerdos con grasa vegetal ( sin colesterol) Esta variedad de cerdos ha sido desarrollada a partir de piés de cría originarios de La Piedad, Michoacán. A través de complicados procesos de clonación y creación de ADNs híbridos, se logró finalmente combinar los códigos genéticos del cerdo y de las semillas de girasol, dando como resultado una carne cien por ciento libre de colesterol. En una segunda etapa, nos cuentan los científicos, tratarán de lograr que los animales se alimenten exclusivamente de aceite usado de motor y llantas de desecho, lo que no solo abarataría enormemente los costos de producción, sino que además ayudará a la conservación del medio ambiente. Frijoles anti gases De acuerdo a CLONAID México, este producto que se encuentra aún en fase experimental, tiene muy buenas posibilidades de desarrollo. Hasta el momento, nos cuentan, se han logrado disminuir en 80% las emisiones contaminantes de los consumidores de frijoles de la olla, y en 43% de los consumidores de frijoles refritos. Para lograr un producto más eficiente actualmente trabajan en una variedad de epazote modificado genéticamente, que absorbería completamente los radicales libres y las moléculas de azufre y dióxido de carbono. Más tarde echarán a andar un ambicioso proyecto para inundar Asia con una variedad de frijol de soya cruzado con tocino y chilorio sinaloense, que tendrá un inimitables sabor a frijoles charros (cien por ciento desgasificados, también). Caña de fructuosa En años recientes hemos atestiguado los graves problemas económicos y sociales que ha causado la importación de fructuosa de maíz de los Estados Unidos. Por un lado, ya no es rentable producir caña de azúcar porque las grandes compañías refresqueras no la compran, nuestros socios comerciales no la importan y el mercado interno no es suficiente para soportar la producción, y por el otro, hay toda una infraestructura montada para producirla, y cientos de miles de familias que viven de esa actividad. La ingenia solución que los científicos contratados por los productores mexicanos plantean es un híbrido de tercera generación, conocido en su fase experimental como Charamusca 458, y que consiste en una caña exactamente igual a la caña de azúcar pero que produce fructuosa de maíz, idéntica a la importada pero a un precio 85% menor que la americana. La razónes por las cuales el producto es tan barato son diversas. A la mezcla genética, por ejemplo, se le añadió un gen de caca de caballo que actúa como fertilizante, lo que hace que la planta crezca seis veces más rápido que lo normal. Por si fuera poco, nos cuentan que ya están trabajando en otras variedades que producirán edulcorantes artificiales tales como la caña de aspartame y la de caña de sacarina que serán un verdadero knock out en el mercado de los endulzantes. Carne de res vegetariana Este producto marcará un hito en la creación de productos post transgénicos, pues al mezclar el ADN del frijol de soya con el de una vaca, se ha logrado obtener un frijol de soya gigante que produce leche, tofu y carne cien por ciento aceptable, tanto para los vegetarianos como para los carnívoros. Y esto no es poca cosa, si pensamos en mercados gigantescos como el de la India, en donde la gente no come carne de res por razones religiosos. Gracias a iniciativas como éstas, el campo mexicano sí aguanta más. patricio@milenio.com |