| El complot mongoloide Seamos soñadores, exijamos lo posible. A diferencia de todos aquellos que ven en el pleito México- Cuba (gobierno de México- gobierno de Cuba, para ser más precisos) una lucha de buenos contra malos (en donde cada quien escoge quienes son los buenos y quienes son los malos de acuerdo a su particular ejercicio del maniqueísmo), habemos los que pensamos que más bien este es un encuentro de malos contra peores, en donde los protagonistas intercambian roles de acuerdo a circunstancias, acciones y momentos específicos. No hay razón para creer nada de lo que los contendientes dicen, pues ninguno de los dos habla con la verdad y lo que ambos persiguen no es otra cosa que lo que dicta la razón de estado: mantener el poder que detentan. Tomémoslos pues como lo que son, y haciendo un ejercicio mínimo de inteligencia desapasionada, sumemos dos más dos y veremos que, a pesar de todo, la suma final sigue siendo cuatro. Veamos si no; hagamos la suma con los elementos que tenemos a mano: Carlos Ahumada es detenido en Cuba, y durante varios días, por las buenas (fuentes de altísima confiabilidad me confirmaron que en Cuba lo trataron muy bien) le dice a los interrogadores cubanos todo lo que necesitaban saber. Obviamente, los cubanos retienen a Ahumada como forma de presionar a México para que no repita su voto en la ONU contra el gobierno de la isla. México vota a favor de que un relator de derechos humanos de la ONU visite Cuba. En represalia, Cuba extradita a Ahumada, con una cartita en la que comenta, como si al acaso, que Ahumada les dijo que sí hubo complot para golpear políticamente al jefe de gobierno del DF. El gobierno federal mexicano, indignado, reclama y desmiente todo. Fidel la emprende, una vez más, contra el gobierno mexicano en su discurso del primero de mayo. El gobierno mexicano, de forma sorpresiva y con la habilidad de chivo en cristalería que lo distingue, anuncia las medidas diplomáticas de todos conocidas, que llevaron las relaciones bilaterales al borde de la ruptura. Entre las razones para tomar esas drásticas medidas, destacan las actividades de dos peculiares personajes: José Arbesú y Pedro Lobaina, enviados del partido comunista cubano (que no es lo mismo que el gobierno, pero es igual), y que en un par de visitas a México durante el mes de abril, se entrevistaron con dirigentes del PRD, PRI, legisladores, periodistas y demás personajes de la vida pública nacional. ¿Qué trataron en sus reuniones? Por las mentiras dichas por algunos de los visitados por Lobaina y Arbesú, que a los medios de comunicación primero dijeron que no y luego que sí habían visto a los cubanos y que sí habían hablado del tema de Carlos Ahumada, podemos deducir que fue ese el tema central de algunos de esos encuentros. Por la lista de nombres ofrecida por el ministro Pérez Roque, y por lo publicado en algunos diarios, podemos seguir sumando y deduciendo, lo que ahí pasó. Por ejemplo, uno de los nombres que dio a la prensa el canciller cubano fue el de Carmen Lira, directora del diario La jornada. El martes pasado, Julio Hernández López publicó en su columna Astillero, del mismo diario, la siguiente información que causó revuelo: Un informante de altísima confiabilidad para este tecleador le ha hecho saber lo siguiente: el pasado 23 de febrero se reunieron, en la casa de uno de los hijos de Carlos Hank González, los siguientes personajes: Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos, Santiago Creel Miranda y Carlos Ahumada Kurtz. La sesión de trabajo –que se dio irónicamente el día en que murió el padre del mencionado ex presidente de la República– fue clave para desatar la ofensiva de videograbaciones contra Andrés Manuel López Obrador. Exactamente a partir de ese encuentro comenzó a correr con exactitud concertada la película cuyo final aún desconocemos. Según esa fuente obviamente confidencial, los reunidos a convocatoria de Salinas de Gortari tomaron la decisión de que el secretario de Gobernación fuese una especie de enlace y coordinador de las acciones a seguir, entre ellas, la inmediata, dar cuenta al Presidente de la República de los tiempos y las formas acordadas... ¿Cuales son las fuentes de altísima confiabilidad a las que pudiera referirse el tecleador? Sin tener otra certeza que un razonamiento muy simple, podemos concluir que su fuente es la mismísima directora de ese periódico que abiertamente defiende la causa cubana, y que en días previos fue visitada por los funcionarios del partido comunista cubano, enviados por el gobierno que tenía en sus manos a Ahumada y cuarenta horas de sus declaraciones videograbadas. Los cubanos también se reunieron con el dirigente del PRD, partido ideológicamente cercano al de ellos y particularmente interesado en la deportación del empresario detenido en Cuba. Entonces, ¿qué fue lo que llevó al gobierno mexicano a tomar tan drásticas medidas luego de la gira mexicana de Lobaina y Arbesú? OBVIO de toda obviedad: las autoridades mexicanas saben exactamente lo que se dijo en dichas reuniones, en done es muy probable que se haya negociado la deportación de Ahumada (golpe severo al gobierno federal), y en donde además los cubanos les soltaron toda la sopa a los perredistas y a los periodistas de lo declarado por Ahumada Kurtz; ¿por qué recurren los funcionarios mexicanos al ridículo argumento de la información clasificada para no comentar las acciones desestabilizadoras e injerencistas de los agentes cubanos? Pues porque la manera en que los agentes mexicanos se enteraron del contenido de las pláticas que sostuvieron en territorio nacional es ilegal. Punto. ¿Para qué sirvió el irigote internacional que armaron a continuación? Para desviar la atención y echarse a la opinión pública de su lado, recurriendo al nacionalismo ramplón que es el elemento más primario de cohesión de todas las sociedades en torno a sus dirigentes (el caso cubano es ejemplo claro de ello); y en último caso, si la cosa se pusiera muy pero muy difícil para su bando, al romper relaciones diplomáticas no habría cooperación bilateral y por lo tanto sería imposible que el gobierno del Distrito Federal tuviera acceso a todo lo declarado por Ahumada en Cuba. Por cierto, ¿torturaron a Ahumada para que hablara? Muy improbable, pues de ser comprobado eso sería la evidencia de que en Cuba se violan los derechos humanos (asunto que todos sabemos, pero como no hay nadie que lo constate, ni video que lo pruebe, aquellos pueden seguir haciendo como que Changó les habla): Ahumada cantó porque no le quedaba de otra, y porque sus socios lo habían dejado solo. ¿Por qué dijo después que lo habían torturado para arrancarle declaraciones falsas que, curiosamente coinciden con todo lo anteriormente expuesto ante los medios nacionales? Pues porque, durante las cinco horas que fue retenido por la PGR a su arribo a México, ellos le reiteraron su oferta de apoyo financiero, jurídico y político, a cambio de que cerrara la boca. Tan simple como eso. ¿Quiénes son ellos? Ahumada lo dijo en el video: los que le prometieron ayuda a cambio de publicar (sic) los videos en la televisión, y que finalmente no solo lo dejaron a su suerte, sino que lo acabaron acusando de lavado de dinero. ¿Quién lo acusa de eso? La PGR, o sea, el gobierno federal. Dos más dos son cuatro, cuatro y dos son seis. patricio@milenio.com |