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Especuleaciones y demás emes tricolores
Las especuleaciones son especulaciones mala onda, sobre hechos que, por su naturaleza intrínseca, nos llevan a pensar lo peor de lo peor.
Las emes de Madrazo y de Montiel
Para todos los que extrañábamos las intensas emociones de las épocas idas de los video escándalos y de los conatos de desafuero, ésta semana pudimos tener de nuevo nuestra dosis de adrenalina, solaz y sano esparcimiento, gracias a las filtraciones de documentos que, valga la redundancia, documentan las trapacerías (de todos sabidas pero no comprobadas) de Arturo Montiel y su bonita familia en el Estado de México. Mientras los aficionados seguíamos el drama tucomense con intensidad, disfrutando cada minuto, con televisión y radio prendidos y conectados al Internet en busca de más información ( tronándonos los dedos, contando los minutos para la transmisión del nuevo capítulo de la serie en el noticiero de López Dóriga, que entre su sólido formato de nota roja deja siempre un pequeño espacio para notas de otros colores), los precandidatos y los burócratas priístas se enfrascaban en una discusión, tan inútil como divertida, sobre el origen de la filtración. Y para ayudarlo a usted, amiga y amigo lector, a que no se haga bolas, aplicaremos un principio científico llamado La Navaja de Okham, que sostiene que, ante cualquier indagatoria e interrogante, la solución más simple tiende generalmente a ser la verdadera.
Los hechos:
Se le filtran unos documentos de la Secretaría de Hacienda y de la PGR a Victor Trujillo, con información muy precisa del cochinero de la familia Montiel.
Montiel desparece de la escena, y luego de un día de hacerse guaje y de mandar por delante a sus voceadores (voceros de cuarta, pues), sale en la noche en el noticiero, con la relajada actitud que tendría un tlaconete abandonado en un saco de sal de grano, mirando constantemente al cielo como en busca de ayuda de la santísima trinidad ( Hank, Salinas y el señor de los cielos), y haciendo básicamente como que la Virgen le hablaba. Presionado por el hábil entrevistador, acabó diciendo con todas sus letras que lo que a él lo movía, es decir, que el culpable de la filtración era Roberto Madrazo.
Al otro día, Madrazo cachó el voladito por el jardín central que le mandó Montiel, y con actitud de inocente corderito que ha visto manchada su inmaculada vestidura (que en este caso, curiosamente sería de lana), le soltó a Montiel tal andanada de puntapiés en las partes pudendas, que al otro día al pobre diablo (del Toluca, quién seguramente habrá lamentado no haber defendido en su momento los derechos humanos de las ratas) no le quedó más que agachar la cabecita, doblar las manitas y con la cola entre las patas pedirle a su rival que le dieran la vuelta a la hoja y que ahí quedara la bronca (actualización de último momento: ya no está pidiendo que se le dé vuelta a la hoja, sino que mejor se olvide todo el asunto de los dineros familiares. Vaya par de blanquillos tan tricolores…)
¿A quién le benefició el numerito? ¿Dónde quedó la bolita? Opciones:
1) Al Gobierno Federal no, pues sus estrechos vínculos con Elba Esther Gordillo, quien a su vez apoya al precandidato Montiel (el PRI los hace y ellos se juntan) hacen suponer que, de filtrar algo a los medios, sería información que perjudicara a Madrazo. Tal como hizo en su momento contra el Peje.
2) Al PAN tampoco, básicamente por las mismas razones del inciso anterior: tanto Felipillo como Santiaguillo conocen de atrás tiempo a la profesora Gordillo (al caballo negro lo dejamos en el establo porque no pinta), y además están demasiado ocupados en estos momentos sacándose los ojos entre ellos como para ocuparse de los ojos de los demás.
3) López Obrador y el PRD: ellos ganan, sin duda, con la lucha en lodo del chiquero priísta, pero no veo cómo puedan ganar debilitando al contrincante de su archienemigo, y de verdad no me imagino al Peje haciéndole un favor a Madrazo.
4) ¿Roberto Madrazo? Algunos lo descartan como facilitador de los documentos filtrados, dando como argumento que a nadie en el PRI le convenía otro escándalo más, que tan sólo resultaría en descrédito y en deslegitimidad adicional para quien finalmente sea ungido candidato del tricolor. Ahora bien, ¿qué tal que el futuro candidato ya estuviera totalmente desacreditado y deslegitimado desdendenantes, con el peor índice de opiniones negativas de entre todos los candidatos de todos los partidos? ¡Una raya más al tigre, en este caso, sería como quitarle un pelo a un mapache! Y, ¿si dicho candidato no estuviera apostando a ganar el proceso por las buenas, sino a ganarlo de la misma forma en que ha ganado todos los anteriores procesos en los que ha participado? Curiosamente, muchas de las elecciones que el PRI ha ganado siendo Madrazo presidente de su partido, las ha ganado por los pelos de un ex presidente calvo, en los tribunales, y más curiosamente aún, en ningún caso el IFE le ha revocado un triunfo importante. ¿Por qué tendría que temer, ahora, Robertito, que las autoridades incompetentes actuaran de manera distinta cuando ponga en marcha el tremendo aparato que tiene perfectamente aceitado y echado a andar en la mayoría del territorio nacional? Además: si damos algo de crédito a las versiones de prácticamente todos aquellos que han tenido algún trato con Roberto Marazo, y que sostienen que el personaje en cuestión: es un mentiroso, un traidor, no tiene palabra, jamás cumple los acuerdos y que invariablemente recurre al descontón para deshacerse de sus adversarios, y si consideramos el hecho de que entre sus colaboradores más cercanos están el ex gobernador de Oaxaca experto en autoatentados, un tal Licenciado Memije, experto a su vez en desafueros a la medida y un padrino como Carlos Salinas, experto en facilitar lo que necesite facilitarse… Todo esto puesto junto me lleva a pensar que, una vez más, el principio de Okham ha demostrado que la opción más sencilla es siempre la más probable.
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