La subnormalidad democrática: ¡todos a celebrar al Ángel!

Sería sumamente injusto que por rencor y egoísmo se le negaran a Vicente Fox sus logros, mismos que estará festejando este dos de julio en el Ángel de la Independencia junto con los integrantes de la Asociación Nacional de Charros, los integrantes de la Asociación Civil México en Paz, la agrupación Fox Populi y demás respetables membretes (¡ Ah! Me olvidaba de sus logros): haber logrado sacar al PRI de los pinos, no haber metido al PAN a los Pinos, haber garantizado en tan solo un sexenio que el PAN no vaya a entrar a los pinos en un buen rato y haber conseguido que, al concluir su mandato (sic), el PRI vuelva a entrar a los Pinos, ya sea vía el PRI o vía el PRD. Como ustedes pueden ver, no son pocos los logros(los que dicen que en este sexenio no pasa nada muérdanse la lengua), que por lo demás han estado acompañados por momentos inéditos en la vida nacional, cambios de fondo (y faldas) y destellos que han rayado en la genialidad. Empecemos pues con el recuento de lo acontecido en estos cinco años:
En el comienzo, todo era el caos (y en el medio y en el final, siguió siéndolo)…
De lo mejorcito del principio del sexenio Foxista fue la creación de diferentes gabinetes, mismos que en el nombre llevarían la penitencia: el gabinete de desarrollo social, el de crecimiento con calidad y el de orden y respeto, presagio de una nueva era para nuestro maravilloso México. Para abrir boca, también, y sin podernos imaginar siquiera lo que nos esperaba en materia de humorismo fino, disfrutamos de la presencia del güiri güiri y de Chabelo en la incomparable primera época del programa de Fox en Vivo Fox Contigo, destacando la inspirada imitación que el primer mandatario hizo del buen e inocente Ponchito (ya nada más con eso el sexenio había valido la pena…¡Y lo que venía!).
La Comunicación Social. Este rubro no ha tenido desperdicio y los encargados de esta área, crítica en cualquier gobierno, han sido protagonistas principalísimos de estos seis años (es más, no me sorprendería que antes de que termine su periodo, Vicente Fox se casara también con Rubén Aguilar). Y aquí me permito citar una breve definición de mi propio Foxionario, que publiqué a tan solo seis meses de inaugurado el nuevo régimen:
Comunicación social. Dependencia del gobierno federal que tiene a su cargo confundir a la opinión pública en aquellos temas acerca de los cuales había una cierta claridad, y hacer incomprensibles aquellos otros en los cuales existía cierta confusión. También tiene a su cargo la imposible tarea de unificar en una sola, las opiniones discordantes de todos los miembros del gabinete sobre todos los temas.
En el gobierno del cambio lo que ha prevalecido es un flujo de información mucho más dinámico y creativo, que responde a un diseño comunicativo más moderno:
Gobierno-medios de comunicación-confusión-polémica-discusión-gobierno-rectificación-aclaración-medios de comunicación-segunda aclaración-rectificación de la aclaración- sociedad.
Y aunque es en el área de la comunicación en la que más ha lucido el presidente Fox, han sido varios los secretarios que le han disputado el liderazgo. Cómo olvidar al actual secretario de gobernación, Carlos Abascal, llamando a respetar a la mujer, persona humana toda ella; al entonces secretario de relaciones exteriores, Jorge Castañeda, quien nos convocaba a apoyar a los norteamericanos en sus guerras preventivas, en el entendido que no podemos mamar y dar de topes; al secretario de economía, Fernando Canales, invitando a no apenarse a quienes pierden sus empleos; al secretario de agricultura asegurando que una cosa es una sequía y otra muy distinta la falta de agua, y el malogrado precandedote panista, Santiago Creel, condenando el sospechosismo y apelando en acto público a la indiosincracia nacional.
Tiritititos. Algunas iniciativas que estuvieron cerca la bala pero que finalmente no se concretaron: el IVA en alimentos y medicinas (que Fox prometía regresar a los más desfavorecidos en forma completa y copeteada, those were the days!); el aeropuerto de Texcoco con todo y los patos parlantes del Secretario Cerisola y aquella shokeante escena transmitida por el canal cuarenta, en donde uno de los macheteros de Atenco, hombre de a caballo, le espetaba al presidente: ¡estas son botas de hombre, no de puto! (¿Y luego de eso querían que el aludido fuera a rescatar las instalaciones del Cerro del Chiquihuite?); y básicamente todo lo demás.
Frases imborrables (e irrepetibles).
Hay miles, pero la que hasta el momento se ha llevado el sexenio fue la de los negritos güevones (y aquí me pongo de pié): No hay duda que los mexicanos y las mexicanas, llenos de dignidad, de voluntad y de capacidad de trabajo, están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer allá, en Estados Unidos.
Puntadas inigualables y momentos únicos. Nunca olvidaremos cuando Vicentillo segundo planteó la posibilidad de llevar una vaca a vivir a los pinos para que su padre pudiera desayunar su leche bronca, el anuncio a la nación de que no teníamos un presidente sino una pareja presidencial, el lanzamiento internacional de las botas de charol, el beso con Martita en el Vaticano, la campaña televisiva de México pregunta y Fox responde, la reinvención de Checoslovaquia durante una gira, las revelaciones de la vida íntima de la pareja presidencial en el libro de La Jefa y las nuevas revelaciones en el nuevo libro de la Wornath.
Cultura. No estaba olvidado, pero recientemente fue el mismo presidente quien nos recordó al celebérrimo Jose Luis Borgues, cuando reclamaba a los periodistas que nos fijáramos en niñerías tales como el hecho de que él le hubiera llamado Jorge Luís a José Luis (quisquillosos que somos). En fin, que el presidente en un lapsus foxus (en el Congreso de la Academia de la Lengua, como dato anecdótico) demostró que en México no solo hay creación literaria, sino también creación de nuevos escritores internacionales.
Escándalos favoritos de chicos y grandes: el desafuero del señor López, el toallagate, el comes y te vas, la crisis de los videos de Ahumada con Cuba, el del embajador dormimundo, las desviaciones de recursos a PROVIDA, las muertas refriteadas de Juárez, los negritos que no quieren trabajar y el nuevo del Memín pinguín. El de los hijos de la señora Marta lo dejamos para el sexenio que entra.
Relaciones Internacionales. En tan solo cinco años el gobierno de Vicente Fox logró lo que nadie pensó se podría hacer en tan corto plazo: pelearse con toda Latinoamérica para complacer a los Estados Unidos y servirlos a su gusto y placer, y una vez lograda la enemistad con las naciones al sur del Suchiate, pelearse con los Estados Unidos que, como nunca antes, se la pasan regañándonos en público y quejándose de todo. ¡Si esa no es la enchilada completa ha de ser el taco Bell! Capítulo aparte merecen las innumerables giras del presidente, espacios que ni una vez ha desaprovechado para declarar todo tipo de cosas que en casa generarían un escándalo, y que es lo que invariablemente han generado.
A pesar de tantos y tantos logros, quedan sin embargo algunos pendientes, como podrían ser (denme algunos minutos para pensar… mmhmm… ¡Ah, ya!): la reunificación de las dos Coreas y… conseguir una salida al mar para Bolivia.

Hay pues muchas cosas que celebrar este dos de Julio. ¡Nos vemos en el Ángel de la Independencia (a menos que entre hoy y mañana el vocero del presidente cambie la fecha y lugar del festejo, o se descubra que los organizadores solo existen en el papel y que los únicos asistentes serán las botargas y las pelotas de Rubén Mendoza Ayala).