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Manual para sobrevivir al Apocalipsis
Queda claro que el destino nos ha alcanzado, y que no necesitaremos
esperar cincuenta años para experimentar los estragos del efecto
invernadero, el calentamiento global, el agujero en la capa de ozono, el
derretimiento de los casquetes polares, la emisión de gases, la tala
inmoderada y demás lindezas. El día después de mañana es hoy; Sodmoa y
Gomorra son Nueva Orleáns y Tapachula, y para poder salir bien librados
del Apocalipsis auto impuesto que nos azota debemos estar preparados y
aprender de las catástrofes recientes. Este es un breve catálogo de
recomendaciones y sugerencias para cuando la ocasión lo amerite.
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La naturaleza no discrimina entre países pobres y
países ricos, como ha quedado claro con las terribles inundaciones,
incendios y sequías en Europa, el huracán Katrina en los estados
Unidos y todos los desastres en Asia y América latina. Sin embargo,
si tiene usted la oportunidad de escoger en dónde sufrir una
catástrofe natural, escoja siempre algún país de primer mundo.
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No establezca su residencia en zonas de alto
riesgo como cauces de ríos, barrancas, montañas inaccesibles y
deforestadas o lagunas desecadas. Estadísticamente ha quedado
demostrado que las personas que habitan en fraccionamientos
residenciales, campos de golf, colonias exclusivas y lomas (de
Chapultepec) son las que corren menos peligro cuando la naturaleza
descarga su furia contra la población.
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No construya su vivienda con materiales poco
resistentes como madera, cartón o basura en dos o tres metros
cuadrados; prefiera materiales resistentes y duraderos como
cemento, ladrillo, varilla, mármol de carrara y acabados de lujo y
de importación, y no construya menos de mil metros cuadrados de
superficie. Estadísticamente ha quedado también demostrado que ese
tipo de construcciones son las menos afectadas durante un fenómeno
natural.
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Si vive en la playa, se ha demostrado que los
lugares más seguros de todo asentamiento costero son: a) la suite
presidencial del Sheraton, b) el Penthouse del club Meliá, c) la
suite platinum del Ambassador.
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De acuerdo a minuciosos estudios meteorológicos,
la causa principal para la generación de huracanes es la alta
temperatura del agua de mar. Para prevenir esta situación, y sobre
todo si usted vive en el Golfo de México, lugar de aguas
especialmente calientes, cada que pueda échele una bolsa de hielo
al pedazo de mar que le quede enfrente y sóplele con frecuencia para
que se enfríe.
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Si es usted no cuenta con un techo (ni con unas
paredes; a lo que en el idioma de Shakespeare se le denomina un
homeless) aproveche cualquiera de los frecuentes huracanes para
trasladarse a un albergue, en donde tendrá techo y comida asegurada,
e instálese ahí hasta que lo corran o hasta que el gobierno le de
una casa nueva. Si por alguna razón no logra permanecer ahí el resto
de su vida, siga en las noticias la información sobre huracanes y
demás tempestades, y trasládese a los lugares que serán afectados,
los cuales seguramente contarán con agradables albergues y víveres
suficientes. De esa forma podrá usted vivir el resto de su vida de
gorra.
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No contribuya al calentamiento global: evite
asistir a lugares tales como Table Dances, Chipendales, Centros
Botaneros atendidos por bellas edecanes, cines porno, baños sauna; y
evite los malos tactos (tocar sus partes pudendas de usted con
motivos poco castos). Cuando sienta que la temperatura se le eleva
demasiado, prenda las noticias y escuche alguna declaración de
Carlos Abascal; eso hará que sus hormonas se estabilicen en un nivel
mínimo.
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Evite producir emisiones tóxicas y generar gases
contaminantes. Investigadores de la UNAM han comprobado que una
ventosidad emitida por una persona que haya consumido más de una
taza de consomé de borrego, tres tacos de tripa y/o dos tortas
ahogadas o cubanas, un plato de birria o de pozole, es capaz de
disolver quince centímetros cuadrados de la capa de ozono. Por esa
razón es importante que deje de consumir alimentos demasiados
condimentados, ricos en grasas saturadas, ricos en azufre como las
leguminosas, y vegetales de alto octanaje como el brócoli, la
coliflor y el pimiento morrón. Si su caso es grave, acuda a su
centro de verificación autorizado, en donde le insertarán un
convertidor catalítico de manera gratuita. La humanidad en su
conjunto se lo agradecerá.
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De aquí a que se estabilice el clima no compre
ninguna propiedad en zona de playa, ni para el caso en ninguna
ciudad que esté al nivel del mar, pues lo más seguro es que, para
como van las cosas, en dos o tres años haya peces y niños nadando
sobre el techo de su casa.
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Si es usted negro o de color moreno subido y
tiene la mala suerte de vivir en alguna región costera de los
Estados Unidos, múdese de una vez con toda su familia al Astro Dome
de Houston; con un poco de suerte y le toca ver la serie mundial.
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Si es usted indio o pakistaní y vive en la región
de Cachemira, mejor múdese en cuanto pueda a vivir a Londres; y una
vez en Londres, tome sus precauciones para que los policías no lo
vayan a confundir con un trabajador ilegal brasileño.
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El nuevo virus que amenaza a la humanidad y que
ha venido a sustituir al virus del SIDA, el antes tan temido VIH, es
el H5N1. Este microorganismo, que afecta a los pollos y a las aves
en general es tremendamente peligros, y para evitar ser contagiados
de este mal, es necesario extremar precauciones: lo primero que
recomienda la Organización Mundial de la Salud es evitar tener
cualquier tipo de contacto sexual con los plumíferos, especialmente
los asiáticos, hasta nuevo aviso.
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