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Orgasmo ya, promesas para todas
Luego del espectáculo brindado por los precandidatos panistas la noche del jueves, que literalmente me provocó sueños húmedos (me quedé tan dormido y derramé tanta baba en el sofá que bien podría haber muerto ahogado); después de pasar por la tormentosa experiencia de ver sendas entrevistas a Roberto Madrazo y a Arturo Montiel (por cierto, televisoras, urge que a Montiel le pongan subtítulos como en su momento hacían con Fidel Velásquez porque de plano no se le entiende), y después de asistir a un mítin del candidato de la esperanza (el otrora señor López) en el que le escuché por enésima vez el mismo caset que reproduce desde que era candidato a presidir el partido del sol azteca, he llegado a la conclusión de que, hoy como nunca antes, urge que la imaginación llegue al poder, o cuando menos a quienes aspiran a tenerlo. A nadie entusiasman ya los mismos rollos y las mismas promesas de siempre (combatiremos la pobreza generando más y mejores empleos, invertiremos en educación para que las chiquillas y los chiquillos… etc) y dudo que ninguno de los candidatos se allegue algunos votos prometiendo drenaje y alcantarillado; sin embargo, hay otro tipo de problemas que están ahí, que requieren soluciones urgentes, de los que nadie se ocupa y que, para aquél que los rescate del anonimato y los explote adecuadamente, podrían significar una ventan de oportunidad (para utilizar el lenguaje empresarial de nuestros tiempos) incomparable. Reproduzco algunos fragmentos de un artículo publicado en este diario:
Millones de mexicanas no conocen el orgasmo
En México, hasta
80 por ciento de las mujeres que viven en el ámbito rural son incapaces
de experimentar un orgasmo, mientras que en la ciudad la proporción
puede ser de hasta 40 por ciento. Esto significa que millones de
mexicanas llevan una vida sexual activa que no comprende satisfacción o
placer.
Antonieta García, terapeuta de la
organización Caleidoscopía, agrega que además las mujeres socialmente
aprenden a poner primero a la familia, el trabajo, la escuela, los
hijos… “Cuando tienes un espacio es para comer, dormir o bañarte. Lo que
menos se nos ocurre es dar tiempo a la salud y a la sexualidad”.
¿Viagra para
mujeres? La ruta es larga
Este nicho de mercado electoral, bien trabajado, podría producir un caudal de votos capaz de llevar a la presidencia al candidato más pedestre, y darle una holgada mayoría en el congreso al partido político más desprestigiado; y para conseguirlo, todo lo que se requeriría es a un Santiago, a un Felipe, a cualquiera de los Cárdenas, al Peje, a Arturo, a Roberto, al güero Castañeda o al doctor Simi, enfundados en un ceñido traje de charro, con su pistola al cinto y su caballo al lado, mirando a la cámara y diciendo:
Señoras y señoritas, me comprometo a que este problema queda solucionado en menos de quince minutos. Primero que nada, elevaremos a rango constitucional el derecho al orgasmo, y crearemos la Comisión Nacional de los Derechos Sexuales, así como la Fiscalía Especial para la Investigación de los Delitos de Incumplimiento Conyugal. Toda mujer en edad de merecer tendrá el derecho de satisfacer sus bajas pasiones, y el hombre que ella decida, o la mujer, que para el caso somos de amplio criterio, tendrá la obligación de satisfacerla a cabalidad. Además, destinaremos el ocho por ciento del Producto Interno Bruto y el total de los excedente petroleros a la investigación científica del problema, dotando a la UNAM y al politécnico de todos los recursos necesarios para que inventen a la brevedad posible el fármaco llamado Viagra femenino, invento gracias al cuál el país entero, y no solamente las mujeres, se hará rico. Y, sin importar la opinión del arzobispo primado y del mismísimo Papa, la incluiremos en la lista de medicamentos del seguro Social, en paquete con la píldora del día después. Y ultimadamente, si ninguna de las medidas anteriores diera los resultados esperados, acá está su mero charro negro para hacerles justicia, mis reinas chulas. Faltaba más, faltaba menos.
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